Comercio Exterior Argentino 1990-2000
(1)La serie de medidas económicas llevadas a cabo en la República Argentina a principios de la década del `90 tuvieron como principales objetivos detener las altas tasas de inflación y crear las condiciones necesarias para la recuperación de los niveles de inversión y producto. En este sentido, la política de liberalización comercial fue uno de los instrumentos básicos del programa de estabilización que significó un nuevo esquema de inserción de la economía en el comercio internacional.
En 1990 se comenzó con la reducción de los derechos de importación, disminución que se hace más agresiva en 1991 a partir de la implementación del Plan de Convertibilidad. Los aranceles, que en 1989 tenían un nivel promedio superior a 30%, se llevan en ese año a escalas de 0% (para las materias primas y maquinarias), 11% (insumos intermedios), 22% (bienes manufacturados, especialmente bienes de consumo) y 35% (artículos electrónicos). Por otro lado, se eliminaron las restricciones cuantitativas con excepción de los vehículos automotores para los cuales se establecieron cupos de importación. Se aprueba un régimen de importación temporaria y se firma el tratado de constitución del MERCOSUR, que establecía, entre otras disposiciones, alcanzar un arancel intra-zona de 0% en cuatro años. En 1995, a partir de la Unión Aduanera, se instala el Arancel Externo Común del bloque, el cual lleva la protección nominal promedio a 10,2%, en tanto que el arancel dentro del bloque pasa a ser de 0% con excepciones de algunos sectores que, por ser considerados sensibles, tuvieron un régimen especial de adecuación (química y petroquímica, siderurgia, papel, calzado, etc.).
Por el lado de las políticas comerciales sobre las exportaciones, se suprimieron la mayoría de los derechos que gravaban las exportaciones
(2) con excepción de algunos productos primarios, como los porotos de soja, maní, semillas de girasol, otras semillas oleaginosas y las pieles y cueros, los cuales continuaron gravados con el objetivo de incentivar la industrialización doméstica de aceites y manufacturas de pieles y cueros. Por otro lado, los reintegros a las exportaciones se redujeron a partir de 1991, manteniéndose en un rango de entre 3,3% y 10%. Hacia 1993, los reintegros se ubicaban en tasas superiores a 5%, con niveles más bajos para la agricultura y la minería que para sectores industriales. Dentro de la industria los valores más elevados correspondían a bienes de capital (15%) y bienes durables de consumo (16%), seguidos por materiales de construcción (11%) y bienes intermedios (8%). Hacia 1997, la tasa de reintegro más alta correspondió a bienes de capital (9%) seguida por piezas y accesorios (8%), bienes de consumo (7%) y bienes intermedios (4%) (Berlinsky, 1998).El gráfico 1 describe la evolución anual del saldo del balance comercial y del índice de términos de intercambio. En el mismo puede observarse el efecto del cambio de política a partir de abril 1991 sobre el balance comercial. Si bien en 1991 se registró superávit, en los tres años siguientes el balance comercial fue deficitario. En el año 1995, debido a las buenas condiciones internacionales de precios para los productos de exportación argentinos conjuntamente con el establecimiento de la Unión Aduanera en el MERCOSUR y el aumento de los saldos exportables, se incrementan los valores exportados, al mismo tiempo que la crisis de México de diciembre de 1994 afectó a la economía argentina revirtiendo el flujo de capitales, provocando la caída del nivel de actividad y reduciendo en consecuencia las importaciones. En 1996 aumentan aún más los precios de los principales productos de exportación provocando otro aumento de las exportaciones. Durante 1997 y primera mitad de 1998 mejoran las expectativas sobre la economía argentina y aumentan los flujos de capitales hacia el país, lo cual tuvo como contrapartida déficits comerciales en ambos años. El menor déficit de 1999 estuvo vinculado con el cambio de las expectativas de los agentes sobre la economía argentina luego de las crisis de Rusia y Brasil (principal socio comercial de Argentina). Además, en este año, la reducción de los precios de los principales productos de exportación por causa de la menor demanda mundial de commodities tras la crisis asiática de 1997, indujo la caída de los valores exportados. Durante el año 2000, el saldo superavitario fue consecuencia principalmente del aumento del precio internacional del petróleo.

Como puede observarse en el gráfico 2, la entrada de capitales (o el incremento de pasivos con no residentes) se contrae en los años 1994, 1995, 1999 y 2000. En 1994, la leve reducción en la entrada de capitales pudo estar asociada con la suba de la tasa de interés en Estados Unidos luego de cuatro años consecutivos de descensos. La caída de los restantes años se explica por las crisis internacionales anteriormente descriptas, pero presentan matices diferentes de acuerdo con el período que se trate. Durante el año 1995 tanto el Sector Bancario (SB) como el Sector Público no Financiero (SPuNF) incrementaron sus pasivos con no residentes en tanto que el Sector Privado No Financiero (SPNF) acrecentó su tenencia de activos en el exterior al mismo tiempo que se contraían los depósitos en la plaza financiera local. Esto derivó en que si bien los flujos agregados fueron positivos, el nivel alcanzado fue inferior al del año anterior. En 1999, a diferencia de 1995, todos los sectores registraron flujos positivos en la cuenta capital y financiera aunque, nuevamente, el nivel de los mismos fue inferior al del año 1998. En el 2000 los flujos de capitales caen nuevamente como resultado de una adquisición prácticamente nula de pasivos por parte del SB, un aumento leve del SPNF y un crecimiento de los fondos tomados por el SPuNF con no residentes.
La contrapartida de estas disminuciones, dado el aumento de las exportaciones y con servicios financieros crecientes, se encuentra en el ajuste del nivel de importaciones como proporción del PBI. Puede notarse que las variaciones en el período 1999-2000 fueron más fuertes que la del año 1995. Mientras los servicios financieros se mantuvieron crecientes en toda la década, los ingresos de capitales cayeron notablemente en 1995 en tanto que las exportaciones aumentaron significativamente. Hacia 1999-2000, estos movimientos se repiten pero de manera más pronunciada en el caso de los ingresos de capitales y, con exportaciones relativamente estables (respecto del año 1998), la reducción de las importaciones resultó más fuerte. Puede notarse además que en 1999 los términos de intercambio fueron desfavorables para la economía doméstica lo cual derivó en una pérdida de ingresos por dicha causa (alrededor de U$S 934 millones).


(1) Este trabajo fue realizado por el Lic. Alejo Macaya, consultor de la Dirección de Bienes y Servicios Reales, bajo la supervisión de Mercedes Juaristi Llorens.
(2) El efecto de esta política puede observarse en los datos de recaudación en concepto de derechos de exportación. La recaudación de este tributo para los años 1990 y 1991 fue de U$S 560 millones y U$S 220 millones, respectivamente. En 1992 cayó a U$S 50 millones y se mantiene en valores aún más bajos durante toda la década.