c) Algunas consideraciones

Al comparar la evolución de los índices de precios del comercio exterior, se verifica que el índice de precios de exportación presentó mayor variabilidad durante el período observado que el índice de precios de importación. Si bien el índice de precios de exportación no mostró una tendencia bien definida en la década, el de precios de importación, por el contrario, tuvo un sesgo descendente. Para el caso de Argentina, que es un país tomador de precios en el mercado internacional de sus principales productos de exportación, los cambios en el contexto internacional afectaron directamente a los valores de los productos de exportación. La tendencia decreciente del índice de precios de importación pudo estar influenciada por la revaluación del dólar, a partir de 1995, respecto de las principales monedas internacionales (4).

Un rasgo que resultó notorio durante el período fue la estrecha correlación entre las importaciones (a precios de 1993) y el PBI (a precios de 1993). La atracción entre ambas variables se muestra en el gráfico siguiente:

De esta forma, las importaciones siguieron, como es de esperar, el ciclo económico. Este se encontró ligado a las fuentes de ahorro externo: cuando éstas aumentaban (implicando que los residentes estaban disminuyendo sus activos y/o incrementando sus pasivos con no residentes), el PIB creció como consecuencia del aumento del consumo y la inversión (los cuales se financiaban con ahorro externo). En la fase ascendente del ciclo (1991-1994) el PIB creció a una tasa promedio de 8% anual mientras las importaciones lo hicieron 58% promedio. En 1995, a partir de la crisis mexicana, la tendencia se quiebra y el PIB cayó 3% en tanto que las importaciones se redujeron alrededor de 12%. La fase siguiente llega hasta 1998, cuando se produce la crisis rusa (agosto de 1998) y la devaluación brasileña (enero de 1999). Nuevamente en este período el PIB aumentó a una tasa promedio de 6% y las importaciones 20% promedio anual. En 1999 el PIB cayó 3% y las importaciones 14%. En 2000, el PIB se mantuvo sin cambios en tanto que las importaciones cayeron 1%.

Estas cifras sugieren que la elasticidad producto de las importaciones fue alta durante la década. Según una estimación de la Dirección Nacional de Cuentas Internacionales (DNCI) la misma se situó en torno a 3 para el período 1993-2000.

Otras de las variables que comúnmente se utiliza para explicar el comportamiento de las importaciones es el tipo de cambio real (TCR), definido como la razón entre el precio de los bienes transables y el precio de los bienes no transables. La medición de la correlación entre ambas variables se efectuó tomando como aproximación al precio de los bienes transables el índice de precios industriales mayoristas (IPIM), en tanto que para los no transables se utilizó el índice de precios al consumidor (IPC). La razón de la elección se fundamenta en que el IPIM contempla los precios de diversos bienes sustitutos de los producidos externamente. El IPC representa una buena aproximación al precio de los no transables porque incluye los precios de distintos servicios que se comercializan internamente. La correlación esperada es negativa debido a que, por ejemplo, un aumento relativo del IPC respecto del IPIM (es decir una caída del TCR o una apreciación real) como consecuencia de una mayor absorción interna implicaría una reasignación de recursos desde el sector transable al no transable y, frente a la caída de la producción de bienes transables pero con una demanda agregada más elevada, una mayor demanda de importaciones y reducción de la oferta de exportaciones.

Al realizar este ejercicio se encontró dicha relación para el período que abarca la Convertibilidad (III91/IV-00). Sin embargo, al extraer del ejercicio las observaciones correspondientes al inicio de la muestra, no se evidencia correlación significativa. La razón puede ser la siguiente: para que la reasignación de recursos se produzca, la variación de la absorción debe ser grande (si la sustitución en la producción de ambos tipos de bienes no es alta) de forma tal que los precios relativos cambien bruscamente. En el caso argentino, la absorción se modificó fuertemente a principios del plan de Convertibilidad y, en consecuencia, la relación precios transables/ precios no-transables cambió intensamente al inicio del Plan, en tanto que posteriormente como la absorción se mantuvo en niveles elevados, los precios relativos no tuvieron modificaciones de magnitud semejante a las del inicio. Ese cambio inicial, que elevó el precio de los bienes no transables por sobre el de los transables, aumentó el nivel de importaciones como puede verse en la primer figura del gráfico 8 mientras que, como posteriormente las modificaciones de precios relativos fueron pequeñas, las importaciones no reaccionaron al cambio.

La inflexibilidad a la baja de los precios monetarios de los no-transables puede estar vinculada también con la estructura de mercado en que operan las firmas que producen los bienes y servicios que integran el Indice de Precios al Consumidor. El IPC está conformado por los precios de bienes, servicios públicos y servicios privados (5). Entre las tres categorías que conforman el IPC se observa un comportamiento claramente ascendente del IP de los servicios públicos, al menos en el período 1994-2000, en tanto que los dos restantes permanecen prácticamente estables (en el caso de los bienes se observa una tendencia levemente descendente mientras que en el de servicios privados una tendencia tenuemente ascendente)(6). La oferta en el mercado de bienes se encuentra sujeta a competencia en tanto que, en el mercado de servicios públicos predominan las ofertas monopólicas (asociadas éstas a monopolios naturales). Estas características, relacionadas con el grado de competencia en los mercados, pueden haber afectado al ajuste de precios relativos o la depreciación real del tipo de cambio en períodos de reducción del nivel de actividad (7).

En el caso de las exportaciones se evidencia una fuerte correlación entre éstas y el PBI de los principales socios comerciales de Argentina. Esto se demuestra al tomar una serie elaborada por la DNCI que pondera el PBI de estos países de acuerdo a la participación de las exportaciones a ese destino en las exportaciones totales argentinas. Los países seleccionados fueron: Estados Unidos, Alemania, Italia, Japón, Chile y Brasil. Por otro lado, la recuperación de la inversión durante estos años permitió el crecimiento del stock de capital y de la productividad laboral lo cual derivó en el aumento de la oferta exportable argentina. Para observar la correlación entre productividad laboral y exportaciones se tomó una serie de productividad elaborada en la DNCI. Esta serie mide la productividad como el cociente entre un índice de volumen físico de producción y otro de horas trabajadas. En el gráfico 8.A pueden observarse dichas correlaciones.

El comportamiento de las tres variables (exportaciones, importaciones y producto bruto) durante la década puede sintetizarse en el "coeficiente de apertura", variable que indica el grado de vinculación y dependencia entre la economía local y el resto del mundo. Dicho coeficiente se define como la razón entre la suma de las exportaciones más las importaciones sobre el PBI. Del gráfico 9 puede observarse que el grado de apertura fue aumentando por el efecto del crecimiento de las exportaciones e importaciones que superaron, en promedio, al del PIB. De esta forma, la economía argentina hacia fines de la década presentaba un grado de apertura 46% superior al de principios del período. El promedio del coeficiente de apertura de la economía argentina para el período 1995-2000 fue de 17% en tanto que para Brasil, Chile y México, por ejemplo, fue de 15%, 48% y 57%, respectivamente. En este mismo período, Estados Unidos, España, Francia, Alemania y Japón tuvieron coeficientes promedios de 15%, 42%, 42%, 47% y 18%, respectivamente.

 

(4) Dado que Argentina tiene un tipo de cambio fijo con el dólar desde 1991, toda modificación en las paridades entre el dólar y las monedas de los países de origen de las importaciones domésticas implicó un cambio en los precios en dólares de los bienes importados. Por lo tanto, cuando el dólar se apreciaba (depreciaba) respecto de las restantes monedas el peso también se fortalecía (depreciaba) y, en consecuencia, se abarataban (encarecían) los bienes importados de países distintos a Estados Unidos.

(5) Los servicios públicos incluyen electricidad, servicios sanitarios, gas y otros combustibles de uso doméstico, ómnibus y tren de corta distancia, taxi, subterráneo, correo y teléfono. Los servicios privados comprenden principalmente: almuerzo consumido fuera del hogar, alquiler de la vivienda, servicio doméstico, servicios de salud y educación formal.

(6) Entre 1994 y 2000, el IP de los bienes se redujo 1%, el de los servicios privados aumentó 3% y el de los servicios públicos 38%.

(7) Bajo estas condiciones el proceso de ajuste es lento y aparecen desequilibrios en el mercado de trabajo que se manifiestan en el aumento de la tasa de desempleo.

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