III. Rubros principales de exportación
(8)A partir del cuadro 3 puede verse la alteración de la composición de las exportaciones. Mientras en 1990 el principal Gran Rubro de exportación eran las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), seguidas conjuntamente por las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), los Productos Primarios (PP) y en el último lugar los Combustibles y Energía (CyE), en 2000 la primera ubicación la ocupan las MOI, seguidas por las MOA y en tercer y cuarto lugar los PP y CyE, respectivamente. La participación de los PP y las MOA se redujo 6 y 7 puntos porcentuales, respectivamente, en tanto que las MOI elevaron su participación 4 puntos y los CyE 10 puntos porcentuales. Un rasgo importante a destacar es que las MOI son las que explican en mayor medida el incremento de los valores exportados.

Analizando las exportaciones según su destino se nota un aumento de la participación del MERCOSUR en detrimento de los restantes bloques. Este comportamiento, como es de esperar, estuvo vinculado a las ventajas con las que contó el país, por ser miembro del MERCOSUR, para exportar a este destino. Las participaciones elevadas del MERCOSUR y el Resto como destino de las exportaciones argentinas se dieron durante todo el período y fueron los mercados que en mayor medida explican las variaciones de las exportaciones locales. Las fases que se distinguieron en la descripción del gráfico 5 pueden asociarse con lo ocurrido en cada uno de estos bloques. En 1993, año en que comienzan a elevarse las exportaciones, el MERCOSUR explica completamente el aumento de éstas. Entre 1994-1997, tanto el MERCOSUR como el Resto explican los aumentos registrados en las exportaciones. De similar forma, cuando en 1999 las exportaciones caen, el MERCOSUR y el Resto explican la caída. Las causas de la reducción de las exportaciones en 1999 se encuentran vinculadas a la caída de los precios de exportación y a la devaluación brasileña de principios de ese año. En el caso de Brasil las exportaciones más afectadas fueron las de productos de la industria automotriz que, frente a la modificación de precios relativos tras la devaluación del real, quedaron con precios poco competitivos.

Para observar cuáles fueron los productos que mayor incidencia tuvieron en el aumento de las exportaciones y en los cambios de composición, se calcularon las exportaciones promedio de cada uno de los rubros durante el período y se las comparó con el año inicial
(9). También se efectuaron los cálculos para comparar la situación del año final respecto del inicial. Las tasas de contribución al aumento de las exportaciones se presentan en el cuadro 5.
En el mismo puede observarse que los productos de mayor dinamismo fueron: material de transporte, petróleo crudo, grasas y aceites, cereales y residuos y desperdicios de la industria alimenticia. Con excepción del primero, el cual se halla sujeto a un régimen especial, los rubros restantes se caracterizan por pertenecer a sectores donde el país posee ventajas comparativas
(10).Ante la apertura del comercio exterior en 1991 la economía tendió a producir saldos exportables de aquellos productos vinculados a los recursos de mayor abundancia relativa. Este efecto se produjo en el corto plazo, en tanto que posteriormente el crecimiento de la demanda mundial de alimentos o la incursión en nuevos mercados, exigió una constante expansión de la frontera de posibilidades de producción para poder abastecerla.
El crecimiento que han experimentado los productos agro-industriales fue consecuencia del incremento de productividad que logró el sector (disminución de las necesidades del factor específico por unidad de producción) al introducir nuevas tecnologías en los cultivos, como mayores variedades de semillas gracias a los sustanciales avances en genética vegetal, incorporación de fertilizantes, agroquímicos e innovaciones en la modalidad de siembra
(11). En el cuadro 6 puede observarse el notable incremento de la productividad en cuatro de los principales cultivos argentinos.

Si analizamos las regiones de destino de los cereales observamos que tanto en 1990 como en 2000 el MERCOSUR (fundamentalmente Brasil) y Resto (principalmente China e Irán) absorben alrededor de 90% de las exportaciones totales del rubro. Sin embargo, el primero pasó a ser el principal destino de los cereales a fines de la década. Las razones de esta dinámica se encuentran en los menores costos de transporte debido a la cercanía entre los dos socios principales del MERCOSUR y en el arancel externo común que grava a las importaciones de productos extra bloque
(12). Estos factores impulsaron a los agentes brasileños a demandar cereales argentinos produciendo un incremento que superó con creces la mayor demanda del Resto. De aquí que el MERCOSUR explique casi completamente el aumento que verificó el rubro.
La Unión Europea (UE) y el NAFTA tuvieron una proporción reducida de los saldos exportables. Esto se debe a que ambos mercados son también exportadores de cereales. Si bien los países del Nafta, especialmente Estados Unidos, poseen condiciones tecnológicas y naturales que los hacen productores de cereales, en el caso de la UE el aumento de la producción se logró a través de subsidios a sus productores y aranceles a las importaciones, impulsados a partir de la implementación de la Política Agropecuaria Común
(13).En el caso de las grasas y aceites, el aumento del rubro se explica por el crecimiento de las ventas al Resto. Las causas que explican esto son dos: el crecimiento de la oferta exportable local y el aumento de la demanda en dicho destino. La primera obedece a las intensas inversiones
(14) que se realizaron durante los `90 en el complejo aceitero local que, conjuntamente con el aumento de la producción de oleaginosas (y en especial la de soja), permitieron elevar los volúmenes de producción (15). La segunda causa fue consecuencia del crecimiento de los países de mayor relevancia dentro del Resto (China, India, Irán, Bangladesh, Venezuela y Pakistán). A fines de 2000, China, India y Bangladesh tenían un consumo anual per cápita de aceites todavía muy por debajo del promedio mundial (16), lo cual sugiere que dicho consumo a principios de los `90 fue aún menor. Todos estos factores, junto con la característica de ser países con gran cantidad de población, explican el incremento de las ventas externas del rubro. Si bien las cantidades exportadas de aceites crecieron continuamente desde por lo menos 1993 a 2000, los valores de ventas al exterior se deterioran a partir de 1999. Los precios de estos productos no solo fueron afectados por la caída de la demanda mundial luego de las crisis de 1997 y 1998 si no también por la creciente producción de aceite de palma (producto sustituto que se produce en Malasia) y a partir de 1999 por la imposición de aranceles de importación a los aceites de soja y girasol por parte de China e India para fomentar la producción e industrialización interna de oleaginosas y subproductos (17). Entre la producción de soja y girasol, la del segundo resultó más afectada hacia fines de la década, como consecuencia de que el producto principal de la semilla de girasol es aceite mientras que en el caso de la soja la harina es el producto de mayor relevancia (18).
El rubro de mayor incidencia en el incremento de las exportaciones fue, como puede apreciarse en el cuadro 5, material de transporte, que aumentó 900% el total vendido al exterior a partir de U$S 223 millones registrados en 1990. Si bien todos los destinos registraron ascensos en el valor exportado, sobresale el MERCOSUR como principal mercado explicativo del cambio. En el cuadro 7 puede observarse que el MERCOSUR explica casi 70% del total del aumento verificado. Brasil, por la amplitud de su mercado, fue el destino de mayor relevancia. Las causas de los cambios observados en el rubro se encuentran en las inversiones que realizaron distintas empresas automotrices internacionales durante la década promovidas por la implementación de un régimen especial para el sector automotor. Algunas de ellas ya tenían presencia en el país desde mucho tiempo atrás en tanto que otras, alentadas por las elevadas tasas de crecimiento de la economía en los primeros años de la década y el régimen automotor argentino
(19), decidieron instalarse en el país. El mercado automotor parece tener una alta elasticidad ingreso de demanda lo cual, frente a las elevadas tasas de crecimiento del PIB, impulsaron la inversión en este mercado. La posición de Inversión Extranjera Directa (IED) en 1992 era de U$S 1.165 millones mientras que a fines de 1999 fue 150% superior a la registrada en aquel año, lo cual significó una tasa promedio de aumento de 14%.
Como resultado de la elevada concentración de las exportaciones en un mercado, éstas mostraron una alta sensibilidad al ciclo de Brasil. En efecto, las exportaciones de material de transporte crecieron notablemente desde 1993 hasta el año 1998 acompañadas por el buen nivel de actividad de la economía brasileña y un tipo de cambio real estable. Por el contrario, después de la devaluación brasileña de febrero de 1999 que elevó el tipo de cambio real y con una tasa de crecimiento del PBI menor, las ventas externas de material de transporte argentino caen abruptamente. En el año 2000, la economía brasileña recuperó el sendero de crecimiento y aumentaron las exportaciones argentinas de material de transporte. Sin embargo, es de destacar que las ventas hacia la Unión Europea y el Nafta comenzaron a crecer notablemente desde 1998 en adelante. Si bien los valores de exportación son reducidos en relación con los del MERCOSUR, esto muestra un nuevo patrón de comportamiento de las terminales locales que intentan captar otros mercados para disminuir su exposición a la coyuntura de la economía brasileña.
El crecimiento que experimentó el rubro CyE se explica principalmente por el aumento en las ventas de petróleo crudo. La desregulación del sector petrolero, con la consiguiente privatización de Y.P.F y la concesión de áreas para su explotación por parte de diversas empresas llevó al incremento de las inversiones en el sector que impulsaron el aumento de la producción de petróleo. Este crecimiento de la producción no se dio, al menos hasta el año 1996, por el aumento de la producción en nuevas áreas de exploración si no por la mejor explotación de las áreas ya exploradas con anterioridad a la reforma estructural de 1991
(20). La producción de petróleo subió desde los 34 millones de m3 en 1993 hasta alcanzar el máximo en 1998 con 49 millones de m3.
El aumento registrado en el rubro residuos y desperdicios de la industria alimenticia se encuentra ligado al que se verificó en grasas y aceites (fundamentalmente en el caso de la soja), dado que los primeros se obtienen durante el proceso de producción de los segundos. Estos residuos se componen, principalmente, por pellets y harina de soja
(21), girasol, maíz y trigo, los cuales son muy utilizados para consumo animal (bovino, avícola y porcino) cuando la producción se realiza en forma intensiva. En la Unión Europea gran parte de la producción cárnea se efectúa con esta modalidad, debiendo importar pellets para satisfacer su demanda, lo cual la mantuvo durante toda la década como el destino principal de estos productos. Los países que sobresalieron como compradores fueron los Países Bajos, Italia, España, Dinamarca, Bélgica y Francia. A diferencia de lo sucedido con las grasas y aceites en donde la mayor producción de palma afectó sus precios, el valor de los pellets de soja no fue afectado por la mayor producción de palma porque la proporción de harina de palma que se obtiene en la obtención del aceite no es significativa.
Los productos químicos y conexos
(22) tuvieron un notable crecimiento durante la década, siendo los principales destinos el MERCOSUR y el Resto. Los productos de mayor importancia para el año 2000 fueron medicamentos, "herbicidas", "insecticidas", distintos productos de tocador (entre éstos, desodorantes y preparaciones capilares), "aceites esenciales de limón", "cloruro de litio" y "negro de humo", entre otros. En el caso de los productos relacionados con la agricultura, el aumento se explica por las inversiones llevadas a cabo en el sector para abastecer la creciente tecnificación del agro (tanto en el ámbito local como mundial) que llevó a demandar diferentes productos químicos para fertilizar, controlar plagas y malezas y de esta forma elevar los rendimientos por hectárea. El aumento de las ventas externas de negro de humo, partida vinculada con la fabricación de caucho sintético, fue consecuencia de las inversiones que se realizaron en el polo petroquímico local tendientes a la utilización de la creciente producción de gas butano que se dio en la década. La relevancia de las exportaciones de "aceites esenciales de limón" se encuentra relacionada con el notable crecimiento de la producción de limón desde 1990 hasta, por lo menos, 1997 (23). Estos aceites se utilizan en la industria farmacéutica y también como aromatizantes y saborizantes. En el caso del cloruro de litio, la partida se encuentra relacionada con el crecimiento de la producción de mineral de litio en la provincia de Catamarca desde 1998 a 2000. Este rubro comprende productos de alto valor agregado y de un alto nivel tecnológico es decir, bienes provenientes de la industria química liviana.El rubro de pescados y mariscos elaborados fue otro de los que impulsó el crecimiento de las exportaciones durante el período. En este caso, las resoluciones dictadas a principios de la década orientadas a atraer inversiones en un sector donde los recursos estaban subexplotados, produjeron un rápido crecimiento de las exportaciones hasta 1997, momento a partir del cual comienzan a caer como resultado de la sobreexplotación de los recursos. La merluza y el calamar fueron los dos productos principales de producción del sector, siendo el calamar el que más afectó la reducción de la producción en el año 1998 seguido por la merluza. En los restantes años es la merluza el producto que explica la caída de la producción y su consecuente influencia sobre los saldos exportables. El destino principal de estos productos fue Brasil en el caso del MERCOSUR mientras que en la Unión Europea se distingue España, en el Nafta, Estados Unidos y finalmente en el Resto Taiwán, Japón, China y Corea del Sur.
Otros rubros que presentan apreciables aumentos en los tres últimos años de la década y se vislumbran como importantes para el futuro son: resto de productos primarios, materias plásticas artificiales, gas de petróleo y otros hidrocarburos y energía eléctrica.


En el caso de resto de productos primarios, el cambio se explica por el aumento de las exportaciones de concentrados de cobre desde los yacimientos en la provincia de Catamarca, producto de las inversiones en el sector minero a partir de 1994 y que comienzan a madurar plenamente hacia 1997. Las inversiones se produjeron luego de la promulgación de la Ley 24.196 en mayo de 1993 que fijó reglas claras para el tratamiento de las mismas
(24). La mayoría de las inversiones realizadas en el sector minero corresponden a capital extranjero, ascendiendo la posición de IED en el año 2000 a más de U$S 1.000 millones contra U$S 83 millones registradas en 1992. Fruto de estas inversiones, también comenzaron a fines de 1998 las exportaciones de oro, producto incluido en el rubro piedras y metales preciosos.Las ventas externas de materias plásticas artificiales presentan dos impulsos apreciables: uno en 1995 y otro en 2000. El aumento es consecuencia de las inversiones y sucesivas ampliaciones de la capacidad instalada que ha realizado el sector, lo cual conjuntamente con el crecimiento de la producción de dos de los insumos básicos del rubro, petróleo y gas, derivó en la expansión de la oferta. En tanto que por el lado de la demanda, la tendencia mundial a la sustitución de bienes realizados con insumos de cuero, metal, madera, porcelana, vidrio, etc. por productos plásticos implicó naturalmente el crecimiento de este sector. Brasil ha sido el principal destino de estos productos entre los que podemos citar: polietileno, policloruro de vinilo (PVC), poliestireno (es utilizado para la elaboración de envases, fabricación de bolsas y bandejas descartables), polímeros, etc. De acuerdo con la clasificación realizada para los productos químicos en general, este rubro comprendería bienes con origen en industrias químicas pesadas es decir, manufacturas que se producen en grandes volúmenes de demanda relativamente alta. La posición de IED en este sector conjuntamente con la de los sectores químico y de caucho creció 228% desde U$S 1.781 millones registrados en 1992.
Las ventas externas de gas de petróleo y otros hidrocarburos se aceleraron continuamente desde 1997 a 2000. En este rubro, las exportaciones de gas natural a Chile por los gasoductos de Gas Andes (La Mora, Mendoza–Santiago de Chile), principalmente, y Bandurrias (Bandurrias, Tierra del Fuego- Cabo Negro, Punta Arenas) fueron las partidas principales que explican el aumento. El primero fue realizado con una inversión que ascendió a U$S 350 millones y posee una capacidad de 6 millones de m3 diarios. El segundo tiene una capacidad de transporte de 2,5 millones de m3 diarios y se utiliza para abastecer a una planta de metanol en el vecino país (Gadano, 2000). Es de destacar que a fines de 1999 comenzaron a operar otros gasoductos como Atacama (Salta - Chile), Uruguaiana (Entre Ríos - Brasil) y Norandino (Salta - Chile), entre otros. En el caso de Atacama, la inversión se realizó para abastecer la creciente demanda de energía del sector minero chileno. La producción de gas aumentó desde 26.700 millones de m3 en 1993 hasta 44.900 millones de m3 en 2000.
Las exportaciones de energía eléctrica cobran impulso sobre fines de la década. Aquí, las ventas al mercado brasileño a través de la provincia de Corrientes son las que explican en gran medida el aumento. En menor proporción se realizaron ventas a Chile.
Las mayores ventas de estos dos últimos rubros se debieron, como se explicó anteriormente, a la mayor demanda de Brasil y Chile. Ambos países poseen déficit energético como consecuencia de la reducida disponibilidad de reservas de combustibles fósiles que le permitan el autoabastecimiento. Por el lado de la oferta deben citarse la disponibilidad de reservas suficientes como así también las inversiones realizadas después de la desregulación del sector energético local.
Además de estos rubros hubo otros que si bien no tuvieron aumentos importantes en la década realizaron exportaciones por valores elevados. En este grupo se encuentran las carnes y los metales comunes y sus manufacturas.
En el caso de las carnes, las ventas externas de mayor relevancia se realizaron a través de las cuotas de exportación Hilton y Americana. La primera es la cuota ampliada en 1995 a 28.000 toneladas por la Unión Europea a la Argentina, en tanto que la segunda fue asignada por Estados Unidos en marzo de 1994 (que por problemas sanitarios locales recién se efectivizó en 1997) por un total de 20.000 toneladas anuales
(25). Además de estos destinos también fueron importantes las exportaciones a Canadá, Brasil y Chile. En la Unión Europea, Alemania fue el país que concentró la mayor proporción de las exportaciones argentinas durante la década. A partir de 1997 el mercado de las carnes bovinas se vio afectado por la aparición en Europa del "mal de la vaca loca", contingencia que produjo un cambio en las preferencias de los consumidores de la Unión Europea que sustituyeron carnes rojas por blancas e indujo a una caída de los precios internacionales. A fines de 2000, debido al ingreso de ganado con aftosa desde Paraguay, se cerraron varios mercados para las carnes frescas argentinas, agravándose el problema en el año 2001.Ligado al rubro carnes se encuentran los rubros de pieles y cueros y manufacturas de cuero y marroquinería. Las ventas externas de pieles y cueros aumentaron considerablemente hasta el año 1995 para después caer y mantenerse en torno a U$S 800 millones anuales. La mayor proporción del rubro correspondió a exportaciones de cueros curtidos. Las exportaciones de manufacturas de cuero y marroquinería no alcanzaron valores significativos y caen apreciablemente desde 1996 a 2000.
Las ventas externas de metales comunes y sus manufacturas estuvieron impulsadas por las exportaciones de aluminio, tubos sin costura y manufacturas de acero y hierro. Si bien las exportaciones hacia fines de la década fueron más elevadas que las registradas en 1991 como resultado de la mayor demanda de tubos sin costura (por causa del incremento del precio del petróleo que derivó en el aumento de las inversiones en exploración petrolera) y las ampliaciones de la capacidad instalada de la industria de aluminio que permitió el aumento de la oferta exportable, el sector fue sensible al ciclo económico interno. En la fase ascendente del ciclo la demanda de manufacturas de metal crecía como resultado de la mayor demanda de insumos que ejercía la industria de la construcción, las industrias relacionadas con la producción de automotores y bienes de capital para el agro en tanto que, cuando la actividad interna se reducía, las empresas del sector tendían a buscar mercados externos para colocar los excedentes.
Finalmente, es de destacar las exportaciones de productos lácteos y huevos (especialmente lácteos y, dentro de éstos, leche en polvo), ventas que si bien no contribuyeron significativamente al aumento de las exportaciones, crecieron notablemente a partir de 1995. El aumento de los saldos exportables se logró por el incremento de la producción de leche (en el año 2000 fue 58% superior a la registrada en 1990) que, conjuntamente con las inversiones realizadas por distintas empresas lácteas locales en la instalación de plantas de procesamiento y nuevas tecnologías, permitieron el crecimiento de la oferta doméstica
(26). Por el lado de la demanda, el mercado brasileño (que en el año 2000 representó 74% de las ventas externas argentinas) ha sido el principal demandante de productos lácteos argentinos, en especial, leche en polvo (alrededor de 70%) y quesos (20%). En el crecimiento de los valores exportados influyeron también los buenos precios de la leche en el mercado internacional que resultaron magnificados en el MERCOSUR por causa del Arancel Externo Común y de un comercio regional (MERCOSUR más Chile) que arrojaba déficit (ambas causas mantuvieron por encima a los precios locales de los internacionales). Hacia 1999 el comercio regional comenzaba a ser superavitario y, consecuentemente, los precios en la región descendieron fuertemente. Estos acontecimientos dieron origen a fines del año 2000 a una disputa entre los gobiernos de Brasil y Argentina. El primero decía que las firmas argentinas que exportaban hacia su país efectuaban prácticas desleales de comercio (dumping), lo cual derivó en un acuerdo comercial que fijó precios mínimos de exportación a Brasil para las firmas locales a principios de 2001.
(8) Para realizar el análisis de los rubros de mayor influencia en el aumento de las exportaciones se utilizaron dos indicadores: "contribución a variación" y "coeficiente explicativo". La construcción y propiedades de los mismos se encuentran al final del trabajo en una nota metodológica. El destino u origen Unión Europea incluye los países que la constituían en el año 2000.
(9) Debe tenerse en cuenta que las exportaciones en el año 1990 fueron 52% superiores a las exportaciones medias registradas en la década de 1980. De esta forma, haber elegido como año base 1990 no sobreestima el cálculo realizado.
(10) Según una estimación para el año 1992 (Cristini, 1996), que utiliza el indicador de ventajas comparativas reveladas, Argentina tendría ventajas comparativas en los siguientes productos: grasas y aceites vegetales, forrajes sin procesar para animales, semillas oleaginosas, cueros, manufacturas de cuero y pieles curtidas, cereales y productos de cereales, carne y sus productos, pescados, vegetales y frutas, azúcar, fibras textiles, petróleo, derivados y productos relacionados, tabaco, y hierro y acero. Puede notarse, entonces, que con excepción del petróleo y hierro y acero, los restantes pertenecen al sector agro-industrial.
(11) Durante este período algunos productores comenzaron a producir utilizando la modalidad de "siembra directa", práctica que permite obtener dos producciones al año, protege la calidad de la tierra y conserva más la humedad del suelo.
(12) El Arancel Externo Común que rigió fue de 10%.
(13) La Política Agropecuaria Común que inició la Comunidad Económica Europea (antecesor de la UE) en 1962 tuvo como uno de los objetivos principales alcanzar el autoabastecimiento de alimentos. En lo que respecta a cereales, esta política logró que de un saldo comercial deficitario de U$S 4.032 millones (a precios de 1997) registrado en 1975 se pase a uno superavitario de U$S 5.100 millones en 1997 (cf. CEI)
(14) Se ha argumentado (Kosacoff y Porta, 1997) que la disponibilidad y el costo de la materia prima constituyeron la ventaja de localización principal y el factor más importante de la decisión de inversión. Este argumento también vale para la inversión ingresada en petroquímica y carnes cocidas. Por otro lado, entre 1995 y 2000 las inversión de la industria aceitera en ampliación y modernización de sus plantas ascendió a más de 500 millones de dólares.
(15) La producción de aceite de soja creció constantemente desde 1.143.834 toneladas en 1990 a 3.112.836 toneladas en 2000. Hacia el año 2000, Argentina ocupaba el primer puesto mundial como exportadora de aceite de soja cubriendo 43% del total exportado de este aceite en el mundo.
(16) El consumo de aceite anual por habitante en 2000 era en China de 10 Kg por Hab/Año, en India 8,5 Kg. por Hab/Año mientras el promedio mundial fue de alrededor de 16 Kg por Hab/Año. El de Bangladesh era aún inferior al de China. China tiene una población de alrededor de 1.300.000.000 de habitantes, lo cual pone de relieve los efectos que tendría sobre el mercado de aceites y alimentos en general el incremento en el consumo per cápita de dicho país.
(17) En el caso de India, por ejemplo, el arancel efectivo para el aceite crudo de soja pasó de 16,5% a 45% y el de aceite crudo de girasol de 16,5% a 75%. Para los aceites refinados los aranceles pasaron de 32,6% a 50,8% en el caso del de soja y de 32,6% a 92,4 % en el de girasol. En el caso de China el efecto del cambio de precios relativos (entre el valor de importación de aceites y el de poroto de soja) puede observarse en las cifras siguientes: mientras las importaciones chinas de aceite de soja fueron de alrededor de 2 millones de toneladas en la campaña 1996/1997, en la última campaña (1999/2000) alcanzaron 0,97 millones de toneladas mientras las importaciones de poroto de soja aumentaron en el mismo lapso de 2,16 millones de toneladas a 5,2 millones de toneladas.
(18) Por cada 100 kilos de soja se obtienen 18 kilos de aceite y 80 kilos de harina.
(19) Según el Decreto 2677/91, que reguló la industria automotriz local desde 1/92 hasta el 12/99, las terminales automotrices que produjesen en el país podían acceder a desgravaciones arancelarias en sus importaciones de partes y vehículos, siempre que alcanzaran la compensación de la balanza comercial en un período no mayor a tres años. De esta manera, la importación de vehículos y autopiezas efectuada por las terminales abonaban un derecho de importación de 0% cuando provenían del MERCOSUR y de 2% si provenían de terceros países. En tanto que la importación de vehículos que no formaban parte del programa de intercambio compensado tributaba un derecho de importación de acuerdo al arancel externo común en vigencia (35%) y se encontraba sujeta a una cuota equivalente a 10% de la producción nacional. A partir del 1 de enero de 2000 debía entrar en vigencia el Régimen Automotor Común del MERCOSUR que reemplazaría a las reglamentaciones de los estados parte. El nuevo Régimen debía incluir un arancel externo común, libre comercio intra-zona y ausencia de incentivos nacionales que distorsionen la competitividad en la región. Por no cumplirse el último requisito se decidió, conjuntamente con los restantes estados parte del MERCOSUR, acordar un régimen automotor transitorio hasta el 31 de diciembre de 2005. El mismo estableció los márgenes máximos de desvío en el intercambio comercial y un cronograma de convergencia de los aranceles externos.
(20) Véase Gadano en Heymann y Kosacoff (2000).
(21) La producción de harina de soja pasó de 6.042.000 toneladas registradas en 1990 a 15.050.000 toneladas en 2000. Argentina es el principal exportador mundial de harina de soja cubriendo 35% de las exportaciones mundiales del producto.
(22) Al abordar los rubros relacionados con la industria petroquímica (productos químicos y conexos y materias plásticas artificiales) es útil realizar un resumen sobre la clasificación de los productos en esta industria. De acuerdo con Leonardi y Dichiara (1999) puede distinguirse entre la industria química pesada ó básica y la industria química liviana. En general, la química liviana comprende aquellas actividades que manufacturan sustancias químicas de demanda relativamente baja y de alto valor agregado; lo opuesto ocurre con la química pesada (grandes volúmenes y precios bajos).
Los productos de química liviana suelen clasificarse por su empleo, surgiendo distintos grupos como por ejemplo: productos químicos (PQ) intermedios, fármacos, PQ para formulación de pesticidas, PQ para alimentos, PQ para fotografía, aromas y sabores, colorantes y aditivos.
Los productos de la química pesada se clasifican de acuerdo al tipo de hidrocarburos del que proceden. Secuencias típicas son:
Gas natural
etano
etileno
VCM
PVC
Petróleo
tolueno
MTD
TDI
poliuretanos
(23) Entre 1997 y 1990 la producción de limón creció 150%. Tucumán es la provincia que concentra la mayor producción en el ámbito nacional.
(24) Los principales beneficios de la Ley 24.196 se refieren a la importación de bienes de capital e insumos libre de gravámenes, las desgravaciones de 100% de los montos invertidos en prospección y exploración, la amortización acelerada de las inversiones en bienes de capital y la garantía de estabilidad fiscal, cambiaria y arancelaria para los proyectos nuevos de las empresas inscriptas en el régimen de esta ley.
(25) Entre los años 1990 y 1994 Argentina tenía asignada una cuota de 17.000 toneladas más otra adicional de 4.600 toneladas para exportar a la Comunidad Económica Europea. La cuota total asignada por Estados Unidos es de alrededor de 656.000 toneladas correspondiendo la mayor parte a Australia (378.000 toneladas) y Nueva Zelandia (213.000 toneladas).
(26) Entre los años 1990 y 1993 la expansión estuvo vinculada al crecimiento de la utilización de la capacidad instalada y al aumento de las horas trabajadas. A partir de 1995 el incremento de la producción se produce aún con una caída de las horas trabajadas. El índice de productividad laboral horaria (1993=100) creció, entre 1990 y 1998, 67%. Por otro lado, en la Argentina la producción de litros por año por vaca ascendió a 4.100 en tanto que en Uruguay, Chile y Brasil alcanzaba 3.700, 3400 y 1.200, respectivamente.