1. Conclusiones

El patrón que ha seguido el comercio exterior argentino a lo largo de la última década estuvo marcado por el predominio de las exportaciones de bienes vinculados a la explotación de las dotaciones de recursos naturales. En varios de estos productos se avanzó notablemente en la industrialización de los mismos, como en los casos de los productos oleaginosos y los combustibles y energía. En los productos oleaginosos, la molienda creció a una tasa superior a la de la producción de semillas, lo cual permitió el notable aumento de las exportaciones de aceites vegetales y harinas, en tanto que la mayor producción de petróleo y gas fue intensamente utilizada para elevar los niveles de producción de productos químicos y materias plásticas artificiales. Por otra parte las importaciones de bienes intermedios en el complejo agro-industrial no fueron elevadas, ya sea porque se trata de productos con menor grado de elaboración o porque a medida que maduraron inversiones se sustituyeron parcialmente insumos importados. El sector vinculado con la pesca también aumentó sus saldos exportables en forma apreciable, aunque aquí el crecimiento de los volúmenes de capturas fue acompañado por el aumento de las ventas tanto de productos elaborados como sin elaborar. Otro rasgo distintivo de la utilización de los recursos pesqueros fue que las capturas crecieron a una tasa superior a la de reproducción de los principales peces lo cual derivó, hacia 1997, en la reducción de los niveles de producción por vaciamiento del caladero. Por otro lado, un rubro que no mostró crecimiento fue el de manufacturas de cuero y marroquinería no obstante los recursos existentes y el derecho de exportación que rigió durante el período para la exportación de cuero sin curtir. El derecho afectó positivamente a las exportaciones de cuero curtido, ya que éstas aumentaron, pero no alcanzó a tener consecuencias sobre la industrialización de los mismos en forma de manufacturas.

El sector automotriz, si bien fue el de mayor contribución en el aumento de las exportaciones, estuvo regido por políticas comerciales diferentes a la de los restantes sectores. Como se observó en el comentario del sector, la política comercial del MERCOSUR en relación con el arancel externo común y las políticas internas, vinculadas a desgravaciones arancelarias para la importación de piezas bajo ciertas condiciones, rigieron el comportamiento de las empresas automotrices. A diferencia de los otros sectores citados, éste importó una proporción importante de sus insumos desde el exterior como así también los bienes de capital necesarios para producir. Este último punto se manifiesta en el saldo de la balanza comercial del sector automotriz (que incluye el comercio de vehículos y autopartes) para los años 1995-1999. De acuerdo a un trabajo de la DNCI el saldo fue deficitario para todo este período y se explica principalmente por el déficit en autopartes. Otra diferencia se encuentra en que el mercado principal del sector fue Brasil y, frente a cambios en la coyuntura de la economía brasileña, las exportaciones de automotores mostraron una alta sensibilidad: frente a caídas en el nivel de actividad de Brasil, las exportaciones automotrices caían sin poder encontrar mercados alternativos para colocar el excedente. Esta característica no se presenta en los restantes sectores exportadores en los cuales la sensibilidad respecto de cambios en los principales mercados de exportación no fue tan estrecha, ya que generalmente fue posible encontrar un mercado alternativo al cual vender los excedentes, sobre todo cuando se trató de commodities. Por el lado de las importaciones los bloques de origen se encontraron más diversificados siendo el MERCOSUR y la UE los principales.

En el caso de las importaciones, se observa el marcado predominio de las importaciones de bienes de capital e intermedios. La mayor importación de bienes de capital se encontró ligada al proceso de reconversión productiva que realizó la economía y a los nuevos proyectos de inversión que surgieron en el sector automotriz, petroquímico, agro-industrial, pesquero, minero y de servicios. Luego de las privatizaciones de las empresas de servicios públicos, las nuevas empresas realizaron inversiones con el objetivo de mejorar los servicios prestados que implicaron la importación de bienes de capital que permitiesen alcanzar los niveles tecnológicos vigentes en el mundo. Las importaciones de bienes intermedios fueron de diverso tipo, encontrándose asociadas las mismas con el nivel del producto bruto interno y con la demanda externa de productos domésticos, lo cual sugiere la relevancia de éstos para el proceso de producción de las firmas locales.

Un hecho a tener en cuenta es la elevada participación de las importaciones de bienes de capital del sector no transable en las importaciones de dicho Uso. Este hecho cobra relevancia cuando se intenta analizar la cuestión de la solvencia intertemporal de la economía es decir, la capacidad de generar superávit de cuenta corriente en períodos futuros de forma tal de cancelar los pasivos asumidos en los períodos de déficit. Por lo tanto, el destino por sector de las importaciones de bienes de capital es crucial para determinar hacia dónde tenderá a crecer la oferta de bienes y servicios doméstica en el futuro.

Si bien la economía argentina con la implementación del Plan de Convertibilidad inició una política de apertura hacia los mercados externos reduciendo notablemente todas las trabas que podían afectar al libre flujo internacional de bienes, el comportamiento de las restantes economías extra MERCOSUR no fue el esperado por distintos sectores productivos locales. Tales son los casos de los productos agropecuarios y algunas manufacturas de origen industrial (carnes, frutas, hortalizas y legumbres, lácteos, cereales, aceites vegetales, miel, acero, etc.) en donde las políticas comerciales de la Unión Europea, Estados Unidos, China, India y Japón, entre otros, se convirtieron en una de las barreras al aumento de los saldos exportables argentinos.

Finalmente, es de destacar el crecimiento de las exportaciones e importaciones argentinas por encima de la media mundial, lo cual muestra la creciente integración de la economía doméstica en el comercio internacional. El crecimiento de las exportaciones ha sido impulsado, principalmente, por el aumento de las ventas externas de MOI. El MERCOSUR es la región con la cual se aumentó notablemente el comercio y la que explica en gran medida el crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones.

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