5) Principales insumos y bienes de capital

El proceso de reestructuración en la década actual produjo importantes cambios en la actividad, tanto en el sector primario como en el industrial, a fin de adaptar los procesos de elaboración a las nuevas condiciones de la demanda.

En el sector primario, la producción de leche cruda creció más del 40% en el período 1985-1995 y los mayores precios recibidos por los productores, en los primeros años de esta década, permitieron la incorporación de insumos de mayor costo, como es el caso del alimento balanceado, para el cual, la relación gasto/ingreso a nivel del bloque se incrementó en aproximadamente un 75% en el período señalado. Esto, a su vez, impactó en los sectores productores de los insumos del alimento balanceado: grano de maíz, semilla de algodón, harinas de oleaginosas y otras. De acuerdo con estimaciones de la SAGPyA, el consumo de alimento balanceado por parte de los tambos pasó de 297 mil toneladas en 1991 a 532 mil en 1997, lo que representa aproximadamente el 14% del volumen total producido por la industria balanceadora.

Por su parte, las campañas de erradicación de algunas enfermedades (aftosa, brucelosis, etc.) así como la necesidad de los productores de asegurar adecuadas condiciones sanitarias de las vacas en ordeñe, indujeron un mayor gasto en medicamentos. Este rubro se incrementó en casi el 200% en el último decenio.

El proceso de modernización, ya sea por la compra de equipos o por las nuevas prácticas de manejo del rodeo, motivó un mayor gasto en el rubro servicios, el cual es requerido en algunos casos para efectuar distintas labores en las pasturas y los cultivos, así como en asesoramiento técnico profesional.

La industria, con los continuos procesos de fusión y absorción de empresas y con la necesidad de diseñar nuevas estrategias de comercialización, también contribuyó al aumento de los gastos en servicios.

Por su parte, el gasto en envases se incrementó un 15% con respecto a 1985, debido a la diversificación de la producción hacia productos más elaborados y a la necesidad de contar con envases que aseguren una adecuada conservación del producto por más tiempo. También, la aparición de nuevos productos como las leches cultivadas y los yogures bebibles y la necesidad de las empresas de diferenciar sus productos y atraer a más clientes ha dado lugar a nuevas formas de presentación. Un ejemplo de esto es el envasado de leches en cajas multicapa que están sustituyendo a los sachets.

La incorporación del ordeñe mecánico y del proceso de enfriado de la leche, derivó en un mayor consumo de energía eléctrica y de combustibles. Otro factor que contribuyó a este incremento fue la inversión en equipos generadores, en las zonas que no cuentan con electrificación rural. La importancia de estos cambios en la principal provincia productora (Santa Fe), se refleja en la cantidad de establecimientos con ordeñe mecánico, que pasaron del 77% al 93% entre 1985 y 1995, y con proceso de enfriado, que aumentaron del 11% al 25% en el mismo período.

La producción nacional de máquinas ordeñadoras muestra una tendencia oscilante cuando se analiza la cantidad de unidades producidas, sin embargo, en esas cifras subyacen cambios cualitativos significativos. En efecto, las ordeñadoras con destino al mercado interno (ordeñadoras de línea) son de mayor tamaño, con una tecnología que apunta a aumentar la capacidad de trabajo en el ordeñe y muestran una tendencia levemente decreciente. La producción de máquinas pequeñas (con bajada a tarro) tiene por destino principal al mercado brasileño. También se efectuaron exportaciones de equipos medianos al MERCOSUR y Chile (gráfico 4).

Los gráficos 5, y 6 muestran los valores importados y exportados de ordeñadoras y de máquinas y equipos específicos de la industria lechera.

Las importaciones de bienes de capital (maquinaria específica y de uso general) por parte de las empresas lácteas en 1997 ascendieron a los 95 millones de dólares, lo que lleva a un acumulado desde 1995 cercano a los 200 millones de dólares.

 

Considerando los insumos más importantes del bloque en base al gasto en los mismos y mediante la aplicación de técnicas de insumo producto, se han estimado los requerimientos de los principales insumos para el año 2.000, sobre la base de una producción de leche en torno a los 10.400 millones de litros (cuadro 6).

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