Logo Informe Económico N° 11
Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos de Argentina
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2. La Productividad de la Ganadería


La medida directa de la productividad física de la ganadería es la producción de carne por unidad de superficie dedicada a la actividad durante un determinado período de tiempo. La medida de la productividad del trabajo es el resultado de la relación que vincula la cantidad de carne producida con la del trabajo aplicado para obtenerla. Estas mediciones solamente pueden realizarse con precisión a nivel de las unidades productivas individuales que llevan registros sistemáticos de los datos necesarios. No se dispone de información suficiente que permita medir, por esa vía, la productividad del conjunto de las explotaciones ganaderas del país.

Por ello, se debe apelar a otros indicadores que permiten aproximar la evolución y la situación actual de la productividad del rodeo. De acuerdo con ellos la conclusión general es que la productividad de la ganadería vacuna ha seguido una tendencia decreciente desde principios de los '80.

Los indicadores que se analizan son la tasa de parición neta de mortandad (ter-neros destetados/vacas en existencia al comienzo del ciclo), la tasa de productividad neta del rodeo (extracción total (7) más variación de existencias/existencias al comienzo del período), la tasa de extracción (faena total más exportación en pie/existencias al inicio del año ganadero) y la producción de carne por animal en existencia.

La información disponible, proveniente de registros, encuestas y estimaciones obtenidas por un modelo de existencias, arrojan los siguientes resultados, comparando el promedio de los tres años ganaderos de comienzos de los '80 con los primeros tres años de los '90 (8).

- La parición neta del rodeo de vacas, que se ubicaba a comienzos de los '80 entre el 64% y 65%, habría descendido a 62%/61% a comienzos de los '90. En términos absolutos, ello significa que se habría pasado de una producción de entre 13 millones y 13,8 millones de terneros a otra de entre 12,6 millones y 12 millones de terneros destetados. Habría causas simultáneas para determinar este resultado: una reducción en el stock de vacas, una disminución en la proporción de vacas preñadas y, por ende, reducción de nacimientos, y menor cantidad de destetes (no sólo por la menor cantidad de terneros nacidos sino también por una mayor mortandad).

- La productividad neta del rodeo (9), como consecuencia, habría sufrido una baja desde alrededor del 25% al 23% ó 22% en la actualidad. Hay que notar que no necesariamente una disminución en la parición neta puede determinar la caída de este índice, debido al movimiento diferencial de las demás categorías del stock, distintas a la de vacas.

- La tasa de extracción disminuyó del 24,3% al 22,9%. Por cierto, esta comparación tiene una connotación negativa cuando se combina con signos similares en los indicadores anteriores. La tasa disminuye en períodos de recomposición de existencias. Es decir, su lectura debe efectuarse en el marco de la fase del ciclo que se esté atravesando en cada período. En este caso posee dicha connotación ya que mientras que a comienzos de los '80 se asistía a la parte final de una fase de liquidación y el inicio de una de recomposición de existencias, el principio de los '90 es una etapa de mayor estabilidad del stock pero con las fases invertidas: abarca la parte final de un período de retención y la parte inicial de una, por ahora, suave etapa de reducción de existencias.

- La producción de carne por animal en stock, es otro indicador relativo de la productividad del rodeo vacuno. Comparando el trienio 1991/93 con el de 1980/82, este indicador denota una caída del 5,9%. Este indicador puede estar influido por el posible desplazamiento de la ganadería vacuna desde tierras de mayor aptitud hacia otras de menor potencial productivo.

Existen evidencias empíricas, a nivel de empresa, donde la productividad física (por unidad de superficie, por trabajador ocupado o por cabeza en existencia) alcanza altos registros. Ello es consecuencia de la aplicación de técnicas más intensivas (pastoreo rotativo, utilización de reservas forrajeras y granos, feed-lot, mayores controles sanitarios, entre otras). Sin embargo, esto no se refleja todavía en los índices globales de la ganadería. La mayoría de las explotaciones ganaderas utiliza métodos tradicionales o extensivos y la inversión en el sector es insuficiente.

Las comparaciones en el ámbito internacional deben reconocer, en primer término, las diferencias en los sistemas productivos. La ganadería vacuna en la Argentina se basa en un sistema pastoril, tanto en la producción de carne como en la de leche. Este sistema consiste en alimentar directamente al ganado sobre pasturas. Una proporción menor de las mismas, son pasturas cultivadas, las que tienen una productividad mayor que los pastizales naturales. El uso de reservas forrajeras (fardos, rollos, silos, parvas) es bastante conocido pero su uso es limitado y, en muchos casos, no hay un empleo sistemático y ordenado de estas formas de alimentación. El pastoreo rotativo, una práctica que, dentro del sistema pastoril, requiere inversiones y demanda una mayor cantidad y calidad de fuerza laboral, tampoco se ha extendido en la medida de las posibilidades que ofrecen las condiciones naturales y estructurales de muchas explotaciones ganaderas. La alimentación a corral, la estabulación o el uso masivo de granos o alimentos balanceados, es de muy baja relevancia.

Este sistema productivo es poco comparable con el de la Europa comunitaria donde, además, la Política Agrícola Común ha generado un sistema de subsidios que dio lugar a un crecimiento excesivo de la producción de carne vacuna. La producción ganadera de América del Norte (básicamente de EEUU y Canadá) tiene rasgos originales parecidos a la de la Argentina pero el uso de feed-lots, pastoreo mecánico y otros recursos, dan lugar a productividades marcadamente diferentes. En Oceanía (Australia y Nueva Zelandia) también se emplea el sistema pastoril aunque han sido adoptadas en mayor medida las técnicas intensivas que el sistema admite.

CUADRO 3
EXISTENCIAS Y PRODUCCION DE CARNE VACUNA EN REGIONES
SELECCIONADAS
cuadro 3

Fuente: Dirección Nacional de Cuentas Nacionales con datos de la FAO (Anuario de Producción y de Comercio).

Los datos disponibles permiten apreciar que mientras la producción de carne por animal en existencia creció, entre 1980/82 y 1988/90, el 28,5% en América del Norte y un 14,4% en Oceanía, en América del Sur se verificó una baja del 7% y en la Argentina una disminución del 1% (Cuadro 3).

En el trienio 1988/90 la ganadería vacuna argentina producía, por animal en stock, 42,3% menos de carne que la de América del Norte y un 26,6% menos que la de Oceanía, siendo este dato más relevante porque se trata de sistemas productivos más parecidos. La tasa de extracción en Australia oscila entre el 33% y el 35%, y en Nueva Zelandia entre el 29% y el 32%, niveles muy superiores al 23% de la Argentina.

Mientras que el stock de vacas en Australia disminuyó el 9,2% entre 1980/82 a 1989/91, la tasa de extracción pasó del 29% al 34% y la producción de carne subió el 5,9%. La productividad creció el 16,6% entre ambos períodos. Cabe señalar las ventajas relativas de la ganadería australiana: una parte muy importante de la oferta de carne se destina al mercado externo, participa en el circuito no aftósico y tiene su mayor inserción en Japón (10) .

En términos generales, el problema de la baja productividad de la ganadería vacuna atraviesa a distintos estratos de productores: afecta a los pequeños y medianos ganaderos, pero está presente también en los establecimientos con rodeos numerosos. La diferencia radica, en estos casos, en que los efectos de los períodos críticos pueden ser soportados porque se cuenta con mayores recursos para atenuarlos.


(7)
Extracción total = Animales destinados a faena + Animales exportados en pie.

(8)
La comparación comprende los años ganaderos 1979-80/1982-83 y 1989-90/1992-93. Un año ganadero se define como el período que se extiende desde el 1º de julio del año t, hasta el 30 de junio del año t+1. Las fuentes empleadas son las Encuestas Agropecuarias de la SAGyP y el INDEC, las síntesis estadísticas de la ex-Junta Nacional de Carnes, las publicaciones de la Dirección de Mercados Ganaderos de la SAGyP y un modelo de existencias ganaderas utilizado por la DNCN para estimar las variaciones trimestrales de existencias. Para las comparaciones internacionales se han utilizado datos de la FAO y del GATT.

(9)
Definida según la siguiente expresión:

r = [(F+X) + (Sf-Si)]/Si

donde: r es la tasa de productividad neta del stock, F es la faena total, X es la exportación de ganado en pie, Sf es la existencia final y Si la existencia inicial.

(10)
En la Argentina, un stock menor pero más productivo y eficiente, permitiría liberar tierras para otros usos, posibilitando la diversificación deactividades que, de otro modo, no podrían introducirse o ampliarse. Al mismo tiempo, ello abriría mayores posibilidades a la recuperación de sistemas de producción mixtos que podrían tener significativas ventajas, allí donde sea posible su aplicación, en términos económicos y de sostenibilidad de la agricultura.

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