| I | La Evolución Económica |
| II | Resumen Ejecutivo del Informe Económico |
Los datos preliminares disponibles confirman que entre el segundo y el cuarto trimestre de 1995 la economía argentina entró en recesión. Los desencadenantes evidentes del proceso recesivo se encuentran, en el plano externo, en los efectos de la devaluación de la moneda mexicana sobre los mercados de capital y, en el plano doméstico, en la incertidumbre generada sobre la continuidad del programa económico. Asimismo, la intensa y prolongada sequía que afectó a la producción en el segundo semestre añadió un factor recesivo adicional.
Luego de cuatro años consecutivos de gran crecimiento económico (7,7% anual promedio), según las mediciones preliminares realizadas, en 1995 el Producto Interno Bruto se habría contraído un 4,4%1. Para colocar en perspectiva a los acontecimientos de 1995, es necesario partir de la magnitud del desencadenante recesivo y la particular sensibilidad de la economía argentina a la incertidumbre. Con respecto a la magnitud del "shock", basta señalar que en el breve plazo del primer trimestre el sistema financiero argentino sufrió la pérdida de un quinto de los depósitos, fenómeno de proporciones similares al que afectó a la economía de los EEUU a lo largo de tres años durante la gran depresión. Por otra parte, la larga historia de confiscaciones inflacionarias y devaluatorias, coronada con la híperinflación, hace que en la economía argentina se hayan desarrollado intensidades y velocidades de reacción de singulares proporciones.
La reafirmación de la convertibilidad y de la solvencia del Estado fueron los pilares que permitieron contener lo que de otra forma hubiera sido una crisis de consecuencias históricas. Sobre la base de la ratificación de la moneda y del crédito público se logró que el sistema financiero recuperara su credibilidad. La plena vigencia de las instituciones, el mantenimiento de la libertad económica y el avance en la desregulación confirmaron la vigencia del marco económico-social puesto en marcha en 1989. De esta manera, la economía argentina sale robustecida de las duras condiciones prevalecientes en 1995. Durante el transcurso de este año, han obtenido una respuesta ampliamente positiva aquéllos que todavía dudaban de la flexibilidad del sistema de precios, de la competitividad de la producción doméstica, de la capacidad de ajuste a una reversión en el flujo de capitales y, por sobre todo, de la firmeza con que la población apoyaba al programa de convertibilidad.
La salida de la recesión es inevitable si se continúa con la política de reforma estructural para lograr una economía más eficiente. Ya hay señales alentadoras en ese sentido, aunque todavía insuficientes para predecir con exactitud cuándo se retomará un crecimiento vigoroso. En particular, la evolución del PIB desestacionalizado ya estaría indicando una variación ligeramente positiva en el cuarto trimestre y los primeros datos parciales del bimestre enero-febrero de 1996 indicarían una aceleración de esta recuperación, en términos de su comparación desestacionalizada con el trimestre anterior. De todas formas, es de esperar que la comparación interanual del producto del primer trimestre de 1996 aún sea negativa, aunque siguiendo la tendencia a tasas negativas decrecientes que marca el cuarto trimestre de 1995. En tanto no se interrumpa este proceso, también es de esperar que los trimestres sucesivos de 1996 marquen una evolución positiva creciente del producto respecto de iguales períodos de 1995.
Así como la caída del nivel de actividad afectó con más intensidad a los sectores más desprotegidos, lo que se puso en evidencia en las muy altas tasas de desocupación registradas, la recuperación del crecimiento mejorará su situación. Sin embargo, para que este tránsito se realice con mayor rapidez y eficacia, es necesario que en todos los niveles de gobierno se realice un esfuerzo por aumentar la eficiencia del gasto social. Por otra parte, para facilitar el acceso al trabajo a los que no han podido ingresar o reingresar al empleo resulta imperioso eliminar las barreras que obstaculizan el fluir de la fuerza laboral y disminuir los costos laborales. En tal sentido, la política de disminución de la carga tributaria sobre el salario, junto con los gravámenes que pesan sobre los préstamos y la construcción, puestas en marcha en el contexto de una situación fiscal en consolidación, contribuirán a este efecto. Para ello es condición básica la disminución del gasto público improductivo en todos los niveles de gobierno y una denodada lucha contra el flagelo de la evasión fiscal.
Bajo estas premisas el gobierno argentino presentó el recientemente conocido Memorandum de Política Económica ante el Fondo Monetario Internacional para la obtención del apoyo crediticio de esa institución durante 1996 y 1997 (la versión completa del documento se incluye en el Anexo de este Informe Económico). En el mismo se reafirma la expectativa del gobierno de alcanzar una tasa de crecimiento del 5% en 1996, en el marco de la convertibilidad y la estabilidad de precios. Se prevé también afianzar aún más el sistema financiero mediante la acumulación de reservas libres. El programa fiscal se asienta en la contención del gasto y el aumento de la recaudación tributaria en el ámbito de la Nación y de las provincias. Las leyes de reforma del Estado y las modificaciones tributarias aprobadas por el Congreso de la Nación, junto con las tareas de impulso y apoyo al saneamiento fiscal y el desarrollo productivo de las provinicias, permitirán alcanzar la recuperación del equlibrio fiscal en 1997. Por otra parte, la continuación del proceso de reforma institucional en el mercado de trabajo y la reforma de los regímenes de salud asociados al sistema de seguridad social, permitirán la mejora en la asignación del gasto financiado con recursos públicos.
II. Resumen Ejecutivo del InformeEconómico
NIVEL DE ACTIVIDAD
Las cifras revisadas del nivel de actividad del tercer trimestre y la estimación provisoria del cuarto, indican que durante ese período la economía evolucionó afectada por una recesión mayor que la prevista. El Producto Interno Bruto (PIB) luego de crecer 3,2% interanual en el primer trimestre, registró en el segundo una caída del 4,6% y cayó también en el tercer trimestre (8,1%) y en el cuarto (7,7%). De esta manera, el PIB de 1995 habría descendido 4,4%.
Estas estimaciones preliminares para el año 1995 muestran una caída en los sectores productores de mercancias del orden del 4,8%, superior a la registrada en los sectores de servicios (3,4%). En la retracción de los sectores de mercancías influyeron particularmente los descensos registrados en construcciones y en la industria manufacturera, ya que el resto de los sectores productores de mercancías (actividad agropecuaria y pesca, minería y electricidad, gas y agua) habrían tenido un comportamiento positivo durante 1995 En los sectores productores de servicios la mayores tendencias negativas se registraron en el sector comercio, restaurantes y hoteles.
INVERSION
Estimaciones muy preliminares de la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) medida a valores constantes (precios de 1986), muestran una reducción del 15,9% durante 1995 respecto al año anterior. Esta retracción es la resultante de una caída del 11,1% en construcción y del 20,7% en maquinaria y equipo
De acuerdo con las estimaciones disponibles, la retracción en maquinaria y equipo alcanzó tanto a su componente nacional (-20,0%) como a su componente importado (-21,2%). En el caso del componente nacional, habría influído especialmente la fuerte caída en las ventas al mercado interno de equipo de transporte.
En tanto, la IBIF a precios corrientes registra una disminución del 11,5%,en 1995 que resulta de caídas del 7,4% en construcción y del 18,7% en maquinaria y equipo.
MERCADO DE TRABAJO
Del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP) surgen informaciones relativas a las remuneraciones de puestos de trabajo asalariado, lo cual permite disponer de indicadores de salarios de los distintos sectores económicos. En base al procesamiento de aproximadamente 3.800.000 puestos de trabajo surge que la remuneración promedio mensual de 1995, incluyendo la parte proporcional del sueldo anual complementario , habría sido de 943 pesos.
En base a la Encuesta Permanente de Hogares de Octubre de 1995 se realizó un análisis de la población económicamente activa (PEA) del Gran Buenos Aires. De dicho análisis surge que el 68,3% de la PEA está ocupada regularmente en ocupaciones no domésticas predominando los empleos por tiempo indeterminado. Entre los desocupados no ocasionales, alrededor del 80% provienen de ocupaciones no intermitentes.
En relación a la evolución de la pobreza, se observa en 1995 un aumento de la misma de acuerdo al enfoque de la línea de pobreza. En efecto, en la medición para el año 1995 se observa que el 17,2% de los hogares del Aglomerado del Gran Buenos Aires se encontraban debajo de la mencionada línea, cifra mayor que la alcanzada en 1994 (13%), aunque sustancialmente menor a las obtenidas en 1989 y 1990 donde los porcentajes de hogares que se consideraban pobres se aproximaron al 30%. Por otro lado, el análisis de la pobreza en base a las necesidades básicas insatisfechas refleja una evolución diferente, ya que en 1995 el 11,8% de los hogares se encontraban en situación de pobreza estructural, o sea 2,9 puntos porcentuales menos que en la medición de 1994.
PRECIOS
Durante 1995, los niveles inflacionarios (medidos por los principales índices de precios) se ubicaron nuevamente entre los más bajos de la historia. El índice de precios al consumidor (IPC) punta contra punta, creció 1,6%, siendo este uno de los niveles más bajos en la serie de este índice. El índice de precios mayoristas (IPM) registró una variación del 6,0% similar a la del año anterior (5,8%). Cabe destacar que en estos aumentos incidió el incremento del 18% al 21% de la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) aplicado a partir del mes de abril. En tanto, el costo de la construcción registró un incremento del 2,3%.
Las cifras presentadas evidencian un crecimiento superior del IPM respecto del IPC y el ICC, continuándo con la tendencia observada durante 1994. Este comportamiento de los precios relativos es una evidencia de la recomposición de los precios de los sectores productores de bienes comercializables con el exterior respecto de los bienes y servicios no comercializables.
A nivel trimestral, el IPC fue disminuyendo su tasa de variación a lo largo del año (0,8%, 0,3%, 0,3% y 0,2%, respectivamente). La variación del IPM fue de 1,3% en el primer trimestre del año y en el segundo trimestre se registró 3,1% de aumento, en el que incidió la elevación de la alícuota del IVA. La variación del IPM se moderó en el tercer trimestre (1,3%), mientras que en el cuarto trimestre se registró una tasa de variación de 0,2%.
SECTOR EXTERNO
En 1995, faltando aún computar el 2% de los documentos de embarque, las exportaciones de bienes alcanzaron a U$S 20.983,3 millones; en tanto, las importaciones de bienes llegaron a U$S 19.968,6 millones. De tal modo, estos datos preliminares indican que la balanza comercial de bienes de Argentina en 1995 arrojó un superávit de U$S 924,7 millones (en 1994 el resultado de la balanza comercial de bienes había sido deficitario en U$S 5.749,9 millones).
El incremento de 31,9% de las exportaciones en 1995 implicó una aceleración del crecimiento ya registrado en 1994 (20,9%). El aumento de U$S 5.054 millones registrado entre 1994 y 1995 implicó un salto importante al alcanzar casi los U$S 21.000 millones. Recuérdese que sólo dos años atrás apenas habían superado los U$S 13.000 millones. Tal aumento fue generalizado ya que se registró en prácticamente todos los rubros -en especial en las manufacturas industriales- y con una importante diversificación de los destinos de exportación. Más allá de la reducción en la absorción interna debido a la recesión, un incremento tan significativo refleja el aumento de la competitividad de la economía argentina.
En la comparación de la estimación de la balanza de pagos de 1995 con respecto a 1994, se destacan la importante reducción de U$S 7.033 millones en el déficit de cuenta corriente y la fuerte reversión en el flujo de capitales del sector privado no financiero y otros movimientos de capital (salida neta de U$S 7.256 millones en 1995 frente a un ingreso neto de U$S 4.616 millones en 1994).
En 1994 el déficit de la cuenta corriente de U$S 9.310 millones fue financiado principalmente con ingresos de capital del sector privado no financiero y otros movimientos de capital, del sector público no financiero, del sector bancario (excluido el BCRA), y en menor medida, por los ingresos de préstamos del FMI, anotados en las cuentas del Banco Central. En 1995 los ingresos netos de capital del sector bancario (Banco Central y el resto del sistema) y del sector público no financiero constituyeron las fuentes de financiación del déficit de cuenta corriente y de la salida de capital del sector privado no financiero. La cuenta capital y financiera pasó de un ingreso de U$S 9.868 millones en 1994 a uno de U$S 2.208 millones en 1995. En particular se destaca el aumento del ingreso de capital generado por el sector público y el bancario, y el significativo egreso de capital del sector privado no financiero.
FINANZAS PUBLICAS
En 1995, el Sector Público Nacional No Financiero (SPNF) tuvo un déficit global de $ 1.373,3 millones, equivalente a 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB). El resultado global sin considerar los ingresos provenientes de las privatizaciones fue de - $ 2.544,5 millones (- 0,9% del PIB). El déficit global fue mayor al de 1994 en $ 1.087,2 millones. Las causas de tal deterioro fueron, fundamentalmente, el aumento del gasto en concepto de intereses y la menor recaudación tributaria y previsional.
Eliminando el pago de intereses, se observa que el superávit primario del SPNF en 1995 fue de $ 2.710,2 millones (0,9% del PIB), sólo $ 154,2 millones por debajo del de 1994. El superávit primario sin considerar los ingresos provenientes de las privatizaciones fue de $ 1.539 millones (0,5% del PIB).
En 1995 el total de recursos de origen nacional transferidos a los gobiernos provinciales y a la MCBA alcanzó a $ 14.449,7 millones, valor 2,5% inferior al de 1994. El 90,5% de ese total correspondió a transferencias de distribución automática y cláusula de garantía, es decir, a recursos de origen nacional que fueron la principal fuente de ingresos de las provincias. Además de las transferencias de distribución automática, las provincias recibieron de la Nación otras transferencias por un monto que, en 1995, alcanzó a $ 1.367,4 millones (valor 4,4% mayor al de 1994).
MERCADO DE CAPITALES
Los índices bursátiles tuvieron un fuerte comportamiento errático a lo largo de 1995 siguiendo los vaivenes de la crisis que comenzó a fines de 1994 en los mercados financieros por el llamado efecto tequila, para finalizar el año y comenzar 1996 en un contexto de importantes recuperaciones. De esta manera, el índice MERVAL registró un aumento de 12,8% durante 1995. Sin embargo a fin de 1995 aún estaba 1,7% por debajo de su valor al comienzo de la crisis mexicana. Esta divergencia es producto de la fuerte caída observado en los precios de los papeles privados en los últimos días de 1994.
Las cotizaciones de los títulos públicos durante 1995 registraron una marcada volatilidad. Con la crisis derivada del efecto tequila se observó un importante descenso en la cotización de los títulos de deuda pública (con la consiguiente suba en sus tasas de retorno), alcanzando sus mínimos en los primeros días de marzo para verificarse a partir de allí una sensible recuperación de los precios que duró, con altibajos, hasta la primer quincena de agosto. Luego comenzó un nuevo proceso descendente que se revirtió hacia noviembre, culminando el año 1995 con una fuerte recuperación de los títulos públicos
Durante el transcurso de 1995 el Gobierno se financió escasamente en el mercado del dólar a mediano plazo debido a la reducción de oferta existente en dicho mercado para el conjunto de los países emergentes. Por ello se optó por priorizar la captación de fondos en otras monedas a costos inferiores a los que se hubiera podido obtener en dólares. De tal manera se fueron colocando en el transcurso del año diversas euroletras en marcos alemanes, yenes, chelines austríacos, francos suizos y liras italianas, además de la colocación realizada a comienzos del año en francos franceses. La mayor parte de estas euroletras fueron colocadas hacia fines de año, donde se registraron condiciones más favorables en los mercados
DINERO Y BANCOS
A fines de diciembre de 1995 el total de depósitos del sistema financiero alcanzó $ 43.276 millones, $2.020 millones (4,5%) por debajo del nivel existente el 20 de diciembre del año anterior. Desde el 12 de mayo, punto mínimo del año, los depósitos totales crecieron en $6.508 millones (17,7%). Durante el cuarto trimestre los depósitos totales aumentaron $ 2.362 millones (5,8%) incrementándose en similares proporciones los depósitos en pesos (5,6%) y en dólares (5,9%).
Con respecto a las tasas de interés, desde agosto se mantuvieron relativamente estables y fueron principalmente las tasas de call las que manifestaron a partir de noviembre la estacionalidad propia de fin de año repuntando hasta alcanzar en diciembre el 7,5% en moneda nacional y el 7,3% en moneda extranjera (ambas nominales anuales). Las tasas correspondientes a colocaciones de 30 a 59 días de plazo llegaron en diciembre al 9,2% y 7,4% nominal anual promedio, para pesos y dólares, respectivamente.
Las cifras poblacionales del crédito disponibles correspondientes al mes de septiembre indican que el crédito total (incluye préstamos, valores públicos y privados y recursos devengados) otorgado por las entidades financieras alcanzó $ 65.436 millones, $ 2.748 millones (4,4%) superior al total otorgado en diciembre de 1994. Según estimaciones preliminares realizadas en base a la encuesta diaria del BCRA, el crédito otorgado al sector privado totalizó $ 50.708 millones en diciembre de 1995, $ 3.381 millones (7,1%) por encima del nivel de septiembre.
1 Como ya se ha dicho (ver Informe Económico número 15), la exactitud de estas mediciones está condicionada por la calidad y cantidad de información disponible y los métodos de cálculo, asociados al año base de 1986. La intensidad de la transformación económica en curso y la tendencia a la no declaración de una parte de las actividades, que se agravó en 1995, aconsejan tomar esta cifra como un indicador de tendencia.